
Escrito por Edna Guadalupe Viveros
¿Alguno de ustedes ha probado la polenta? Es un alimento económico, simple y muy sencillo de preparar; el perfecto acompañante para cualquier plato más sustancioso.
Hoy día, es muy fácil conseguir harina para polenta precocida, para preparar en 8 minutos. Actualmente la sirven y la cobran como alimento gourmet en la mayoría de los restaurantes de cocina italiana. Si no la conocen, me atrevo a sugerirles que compren el maíz molido, lo preparen en casa y lo saboreen en familia, o, mejor aún, que lo muelan ustedes mismos.
Si bien la utilidad gastronómica de la polenta “fast food” es respetable, prepararla el modo tradicional es toda una experiencia, nos transporta a otro mundo y otro tiempo.
Entre mis mejores recuerdos, están las tardes lluviosas con mi abuelo, Francisco Viveros Borzani, colgada de la manivela del molino de mano, intentando moler el maíz. Y después, las historias de Italia oídas de su madre y de su abuela, la plácida charla, mientras nos turnábamos para mover la olla de polenta cocinándose sobre el brasero. Aún conservo la pala de madera que usaba mi abuelo y que había usado su madre, Úrsula Borzani Lépori.
Mi abuelo me contaba que entre las cosas que a los colonos les habían prometido, era que estando en México podrían cultivar el mejor trigo, lo que no sucedió, al menos, no en la colonia Carlos Pacheco, cuyo clima era notablemente impropio para su cultivo. Para mi bisabuela y su familia, fue un alivio poder cultivar maíz, especialmente el amarillo, del cual traían semillas, ya que era el que utilizaban para la polenta.
La polenta era muy popular entre los pobres, pues originalmente solo necesitaban harina de maíz, agua y sal. Era un alimento básico en el norte de Italia, en las regiones de donde provenían la mayoría de nuestros ancestros. Su madre la preparaba casi a diario y con el paso del tiempo se fue adecuando a los ingredientes regionales de temporada; la acompañaba de chilacayotes, quelites, chayotes, hongos o huevos, pues la situación económica no daba para más. Con mi abuelo la preparábamos dulce o salada y le agregábamos los ingredientes que tuviéramos a mano. De acuerdo a las posibilidades de cada familia, se le agregaban ingredientes como manteca o mantequilla, longaniza, queso, carne molida, etc. O bien, azúcar o piloncillo, un chorrito de leche, licor dulce o de café, canela, pasas, nueces, almendras y hasta castañas picadas.
La mejor parte venía al final, cuando la polenta estaba lista y la poníamos a enfriar en un papel de estraza sobre la palangana de madera, que también conservo.
Comer la costra que quedaba al fondo de la olla, era todo un manjar, cierro los ojos y aún percibo su delicioso aroma, tan prometedor.
Los invito a prepararla en casa, echen a volar su imaginación y déjense transportar al pasado.
¡Abran su corazón y sus sentidos y disfruten de la deliciosa experiencia!






Comparto la receta de la POLENTA. INGREDIENTES: 2 tazas de maíz molido, 1 taza de harina, 1 taza de aceite , 2 huevos de gallina, 2 tazas de agua, una cucharada de sal, una cucharada de polvo de hornear. Manera de hacerse: En un recipiente incorporar el maíz molido,harina,aceite,sal,polvo de hornear, revolver todo,por ultimo agregar el huevo batido. Vertir en un molde y hornear. Receta de la abuela que convivio
con los colonos ( Ocotlán Rodríguez Henrnández ).
Gracias por la receta Jose 🙂